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Gerardo García YebraAethernova IA · A Coruña · Galicia

Artículos · 10 de septiembre de 2026 · 7 minutos de lectura

Formar a cien personas en IA no es un curso

Una empresa de cien personas quiere que la plantilla use bien la inteligencia artificial, y la respuesta refleja es un curso genérico para todos. El rendimiento no sale de saber usar la herramienta: sale de usarla sobre los documentos de cada departamento.

En este artículo
  1. Cada departamento aprende la suya
  2. Antes, durante y después
  3. A quién formar primero, y lo que la formación no arregla
  4. La política se escribe en la sesión, y se puede demostrar
  5. Qué formato para qué empresa
  6. Lo que se mide al cabo de un año

La dirección de una empresa de cien personas decide que la plantilla tiene que aprender inteligencia artificial. Contrata un curso de dos horas, en la sala grande, para todos. Se enseña qué es un asistente, cómo se le escribe, tres trucos y un vídeo.

Un mes después, administración sigue haciendo lo mismo, comercial usa la herramienta a escondidas como antes, y el único que recuerda el curso es el que hizo el informe de asistencia.

Cada departamento aprende la suya

No es que el curso fuera malo. Es que enseñaba a usar una herramienta, y nadie en la empresa necesita usar una herramienta: cada uno necesita hacer mejor su trabajo, y su trabajo son sus documentos, sus procesos y sus clientes, que no aparecían en el curso. Una formación genérica produce el mismo resultado que un manual genérico: se guarda.

La inteligencia artificial que sirve en administración no es la que sirve en comercial, ni la que sirve en recursos humanos. No porque la herramienta sea distinta, sino porque lo que se le pide, lo que se le puede dar y lo que puede salir mal es distinto en cada sitio. Administración le pide que lea facturas y concilie; le puede dar datos de proveedores; lo que sale mal se ve en la conciliación. Comercial le pide que redacte ofertas y responda a clientes; le puede dar datos de clientes, con cuidado; lo que sale mal lo ve el cliente. Son formaciones distintas, y forzarlas en una es no dar ninguna.

Misma tarea: «Prepara la respuesta a este cliente»

Administración, instrucción que funciona:
«Cliente con dos facturas vencidas. Redacta recordatorio de pago cordial,
plazo diez días, sin importes ni números de factura en el texto.»

Comercial, instrucción que funciona:
«Cliente pide plazo de entrega para el pedido habitual. Responde confirmando
que lo miramos hoy. No comprometas fecha ni precio: eso lo pongo yo.»

Las dos instrucciones piden una respuesta a un cliente. Cada una lleva dentro lo que ese departamento no puede dar y lo que no puede prometer. Eso no se aprende en un curso general. Se aprende con los casos propios delante.

La plantilla no aprende inteligencia artificial. Cada departamento aprende la suya.

Antes, durante y después

Una formación que sirve no es una sesión. Son tres momentos, y el primero y el último son los que se saltan siempre.

  1. 1Antes: entrevistas y documentos realesCon el responsable del departamento y con quien hace el trabajo de verdad, que no siempre es la misma persona. Sobre las ofertas de los últimos meses, los correos que más se repiten, el informe que más cuesta. De ahí sale el contenido: sus casos, con los nombres cambiados.
  2. 2Durante: ejercicios con tus casosMedia jornada o una jornada de hacer. Pedir a la herramienta lo que se le pide cada día, ver qué sale, ver qué sale mal y aprender a detectarlo antes de que llegue a nadie. Lo que la gente recuerda al mes no es lo que se le contó: es la vez que la herramienta inventó una cifra en un informe suyo.
  3. 3Después: seguimiento a las tres semanasNo para repetir, sino para ver qué ha cuajado y qué no. Siempre hay algo que en la sesión parecía claro y en el trabajo real no lo era. Ese es el momento en que la formación se convierte en forma de trabajar, y sin él, no.
Los tres momentos de una formación que cambia la forma de trabajar.

A quién formar primero, y lo que la formación no arregla

Cuando se pregunta quién debe ir, la respuesta refleja es «los que la usan». Es al revés. Los que ya la usan la seguirán usando, con o sin sesión. Los que hay que formar primero son los que revisan lo que sale: el responsable que firma el informe, la persona que envía la oferta, quien contesta al cliente. Son ellos los que van a tener el error delante sin saberlo. Una formación que solo enseña a pedir y no enseña a revisar deja a la empresa más expuesta que antes, con más volumen y la misma vigilancia.

Y hay una cosa que ninguna sesión resuelve: un proceso que nadie ha definido. Si en comercial cada persona hace las ofertas a su manera, formar a comercial en inteligencia artificial produce ofertas distintas más deprisa. La herramienta no ordena; multiplica. Por eso las entrevistas previas a veces terminan con una recomendación incómoda: antes de la sesión, que el equipo se ponga de acuerdo en cómo se hace esto. Cuesta una reunión y es la diferencia entre formar a un departamento y formar a doce personas por separado.

La política se escribe en la sesión, y se puede demostrar

Cada departamento sale con su política de una página, escrita durante la sesión por la gente que la va a cumplir y con sus palabras. Recoge las herramientas que usa, lo que no puede salir nunca y lo que se revisa antes de enviar algo con el nombre de la empresa. Una política redactada en un despacho y enviada por correo es un documento. Una redactada por el departamento es un acuerdo. Solo la segunda se cumple.

El Reglamento de IA obliga a las empresas a adoptar medidas para que quien usa estos sistemas en su nombre sepa hacerlo. No pide certificados oficiales ni un nivel concreto: pide medidas adaptadas a quién usa la IA y para qué, y conviene poder demostrar que existen. Con cien personas eso significa un registro: quién estuvo en qué sesión, qué contenido se dio, qué política se acordó y cuándo se actualizó. El día que un cliente grande, una auditoría o una inspección lo pida, la respuesta es un documento y no una explicación.

Una política que escribe el propio departamento se cumple. Una que llega por correo, no.

Qué formato para qué empresa

Con cien personas, cada año entra y sale alrededor de una de cada diez. Los que entran no estuvieron en la sesión, las herramientas han cambiado y la norma también. El formato depende de eso: de cuánta gente, cuántos departamentos y cuánto cambia la plantilla.

  1. Taller de media jornada, 1.200 €Un equipo de diez o quince personas que ya usa herramientas sin pautas. Con la jornada completa, 2.000 €, si hay dos equipos con necesidades distintas.
  2. Programa de un departamento, 3.400 €Un departamento entero donde la inteligencia artificial ya está cambiando la forma de trabajar. Con las entrevistas previas y el seguimiento a las tres semanas.
  3. Programa de dos departamentos, 4.800 €Dos áreas con procesos distintos, contenido propio para cada una y una sesión conjunta de cierre para acordar lo común.
  4. Programa anual, 7.500 € al añoCuatro sesiones repartidas en el año, contenido actualizado cada vez que cambia algo, incorporación de las personas nuevas y revisión anual de la política. El registro al día sin huecos que explicar.
De menos a más, según el tamaño y lo que cambia la plantilla. Los precios son los de la página de servicios.

Para la empresa de cien personas del principio, el anual por grupos: cinco grupos de veinte, unos 37.500 € al año sin IVA, o empezar por los dos departamentos donde más se usa y sumar los demás al año siguiente. Si la empresa tiene crédito de formación en FUNDAE, parte del coste puede bonificarse. No porque la empresa sea más grande, sino porque su plantilla cambia más deprisa de lo que dura una formación.

Lo que se mide al cabo de un año

No cuántas personas hicieron el curso. Eso lo mide el registro y sirve para la inspección. Lo que importa es otra cosa: si administración cierra el mes en menos días, si comercial responde antes, si alguien ha detectado un error de la herramienta antes de que saliera. Eso es rendimiento. Y no sale de saber usar una herramienta. Sale de haberla aprendido sobre el propio trabajo, departamento a departamento.

Formar a cien personas no es un curso. Es un departamento cada vez, con sus documentos y su política, y volver a las tres semanas.

Fuentes

Reglamento (UE) 2024/1689, artículo 4, medidas de formación, en la redacción dada por el Reglamento (UE) 2026/1744.

Publicado el 10 de septiembre de 2026 y actualizado el 5 de octubre de 2026. Los datos normativos, las cifras y los precios son los de esa fecha y pueden haber cambiado. Los precios no incluyen IVA. Es información general, no asesoramiento jurídico: antes de decidir, confirma tu caso.

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