Saltar al contenido
Gerardo García YebraAethernova IA · A Coruña · Galicia

Artículos · 17 de septiembre de 2026 · 6 minutos de lectura

Cómo comparar propuestas de IA antes de firmar

Tres propuestas de proveedores de inteligencia artificial, tres formatos, y la más barata no dice si incluye la integración ni cuánto cuesta irse. Las cuatro preguntas que igualan las tres, y por qué conviene que la lectura la haga alguien independiente de las tres.

En este artículo
  1. El precio no es el coste
  2. Lo que pasa cuando se contestan
  3. La demostración no es la propuesta, y el proveedor que ya tienes
  4. Cuando ninguna conviene, y quién debería leerlas
  5. Lo que cambia cuando las propuestas se pueden comparar

Tres propuestas sobre la mesa. Una de cuatro mil euros, otra de nueve mil y otra que no da cifra: «según alcance», sin decir qué alcance. Las tres para lo mismo: que la empresa deje de teclear los pedidos que llegan por correo.

El gerente las ha leído dos veces. Sigue sin saber cuál es mejor, y empieza a sospechar que no es culpa suya.

El precio no es el coste

No lo es. El precio es lo que se paga el primer año. El coste es lo que se paga durante los tres años que dura la relación, más lo que cuesta salir de ella. Dos propuestas con el mismo precio pueden tener costes que se diferencian en el doble, y la propuesta no lo va a decir porque no es su trabajo decirlo.

Hay cuatro preguntas que convierten tres propuestas distintas en tres respuestas a lo mismo. Ninguna es técnica.

  1. 1Qué incluye el primer año y qué el terceroLa de cuatro mil incluye la puesta en marcha y calla la licencia: doscientos euros al mes que no estaban en el papel. La de nueve mil incluye dos años. A tres años se parecen mucho más de lo que decían.
  2. 2Dónde van los datosLos pedidos llevan nombres, direcciones y precios acordados. ¿En qué país se procesan? ¿Los usa el proveedor para algo más? ¿Se borran al terminar? Casi nunca está escrito. Quien contesta el mismo día es quien ya lo tenía pensado.
  3. 3Qué pasa si quiero cambiar¿Los datos salen en un formato que otro pueda leer? ¿La integración sirve para otra herramienta o se paga otra vez? ¿Hay permanencia? La más barata suele ser la que no responde, y no por casualidad.
  4. 4Quién responde si falla«Precisión superior al noventa por ciento» son hasta dieciocho pedidos mal leídos al mes de ciento ochenta. Lo que importa no es el porcentaje: es si hay revisión antes de servir, y si la propuesta la incluye o la da por hecha.
Las cuatro preguntas, por escrito, a los tres proveedores a la vez y con una semana de plazo.

La propuesta que contesta las cuatro preguntas sin que se las hagas es la que estaba pensada para ti.

Lo que pasa cuando se contestan

Propuesta A
  Puesta en marcha           4.000 €
  Licencia                   incluida el primer año
  Integración con gestión    «incluida»
  Exportación de datos       no consta
  Permanencia                24 meses
  Coste a 3 años             4.000 + 4.800 + ?

Propuesta B
  Puesta en marcha           6.500 €
  Licencia, 24 meses         2.500 €
  Integración con gestión    incluida, con alcance
  Exportación en CSV         sí
  Permanencia                ninguna
  Coste a 3 años             9.000 + 1.250
  • Propuesta A, según el papel4.000 €
  • Propuesta A, a tres años, sin integración8.800 €
  • Propuesta B, a tres años, todo incluido10.250 €
Las dos propuestas a tres años, después de las cuatro preguntas. De la A sigue sin saberse cuánto costará la integración.

La A costaba cuatro mil. Después de las cuatro preguntas cuesta 8.800 € y aún falta una cifra. La B costaba nueve mil y cuesta diez mil doscientos cincuenta, con todo escrito. No es que la B sea mejor. Es que la B se puede comparar y la A no.

La C, «según alcance», no entra en la tabla. Una propuesta sin cifra no se compara: se devuelve con una petición sencilla, que ponga el precio y el alcance por escrito. Si no puede darlos antes de firmar, tampoco podrá cumplirlos después.

La demostración no es la propuesta, y el proveedor que ya tienes

Las tres propuestas vinieron con demostración. En las tres, la herramienta leyó un pedido perfecto y lo metió en un sistema vacío. Ninguna leyó el pedido que manda tu cliente de Lugo, escrito a mano en la foto de un albarán. Antes de la segunda reunión, la petición es una: que la demostración se haga con diez pedidos tuyos, elegidos por ti, incluidos los dos peores. Lo que pase con esos dos vale más que el resto de la presentación.

Y casi siempre hay una cuarta propuesta implícita: la del proveedor del programa de gestión, que «ya tiene un módulo de eso». Es la más cómoda y la que menos se mira. Merece las mismas cuatro preguntas, sobre todo la tercera, porque un módulo dentro del programa que ya usas es lo que más dependencia crea, y esa dependencia no aparece como precio en ningún sitio.

Cuando ninguna conviene, y quién debería leerlas

Pasa más de lo que parece. Las tres automatizan bien la entrada de pedidos, y el problema de la empresa no era la entrada: era que los pedidos llegan por correo en veinte formatos porque nadie ha pedido a los clientes que usen uno. Eso se arregla con un formulario y una llamada, y cuesta muy poco. Una propuesta nunca va a decir «no compres esto». No es su papel.

Otro caso frecuente: las tres propuestas son buenas y la empresa no está preparada para ninguna. Nadie ha decidido quién revisará los pedidos leídos antes de servirlos, ni quién avisará al proveedor cuando cambie el formato de un albarán. Sin esas dos personas, la mejor herramienta del mercado dura hasta el primer error que nadie ve. En ese caso la recomendación no es una propuesta: es una reunión interna antes de firmar cualquiera.

Cuando el que te aconseja qué comprar es el mismo que te lo vende, el consejo vale lo que vale. No es mala fe: es que su informe se paga con la venta. Una Segunda opinión, 750 € y una semana, es esto: las propuestas leídas con las cuatro preguntas, una llamada de cuarenta y cinco minutos contigo, y un informe de tres o cuatro páginas con una recomendación. Coste a tres años, dependencia, tratamiento del dato y las preguntas exactas que hay que hacer antes de firmar. Y si ninguna conviene, también te lo digo. Si lo mejor es que lo construya mi equipo, te lo propongo aparte y por escrito, para que lo compares con las demás.

La propuesta más barata es la que no dice cuánto cuesta irse.

Lo que cambia cuando las propuestas se pueden comparar

No cambia el proveedor que eliges, necesariamente. Cambia la conversación con él. Un proveedor que recibe las cuatro preguntas por escrito sabe que enfrente hay alguien que va a leer el contrato, y la propuesta que manda después es distinta de la primera. Ese cambio vale más que la diferencia de precio entre las tres. Y es gratis: son cuatro preguntas.

No elijas la más barata ni la más completa. Elige la que se puede comparar.

Publicado el 17 de septiembre de 2026 y actualizado el 5 de octubre de 2026. Los datos normativos, las cifras y los precios son los de esa fecha y pueden haber cambiado. Los precios no incluyen IVA. Es información general, no asesoramiento jurídico: antes de decidir, confirma tu caso.

Siguiente

Comprueba qué te afecta del Reglamento de IA

Doce preguntas en tu navegador, sin enviar tus respuestas, y te dice por qué servicio conviene empezar.